lunes, 3 de septiembre de 2012

Barcelona levanta en el distrito 22@ su primer bloque de pisos energéticamente eficientes

Que las viviendas fueran eficientes, es decir, que gasten la energía justa, la que necesitan, sin derroches, era ya una preocupación de arquitectos y urbanistas antes de que la crisis se nos viniera encima. Pero ahora, viviendo en plena crisis, esa preocupación se hace si cabe más necesaria. Los edificios son responsables del 36% de la energía total que se consume.
Existe ya una escala que señala la eficiencia energética de un edificio. Esta calificación –que va de la A de los edificios más eficientes, a la G para los menos– se recoge en la directiva europea de nuevas construcciones y es una catalogación que permite a los residentes saber cuáles son las características energéticas, en especial de consumo, de las viviendas que van a habitar, por lo que es un importante criterio a la hora de decantarse por una compra.
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Sin placas fotovoltáicas
Barcelona acaba de levantar, en la calle Roc Boronat, su primer bloque de pisos con certificación energética A, una obra del estudio SaAS para el Patronato Municipal de la Vivienda que aúna sobriedad, eficiencia y biohabitabilidad.
Para este nuevo bloque de 94 pisos repartidos en siete plantas, ubicado en un irregular solar en el distrito tecnológico 22@ (una zona de reducido uso residencial), el estudio que dirige el Joan Sabaté ha optado por un edificio elegante y contenido en lo formal, pero muy exigente a la hora de reducir su demanda energética, unas 4 veces inferior de media al de un bloque "convencional" actual.
El edificio, con fachadas construidas con un sistema de placas de aislamiento especial de 12 centímetros que permiten la ventilación y con unas persianas-celosías de madera que protegen del sol, tiene un patio interior de vegetación que sirve además para crear un espacio de comunidad entre los vecinos.
Para obtener la categoría de eficiencia, los edificios han de superar unas prescripciones relativas tanto a la envolvente de la construcción como a los sistemas térmicos de calefacción, refrigeración, agua caliente sanitaria e iluminación. La calificación A se obtiene si el consumo de energía del edificio es 55% inferior a la media (el sello "G" lo reciben las construcciones que consumen un 125 % más de la media).
Para mejorar la eficiencia energética, el estudio SaAS ha actuado con todos los medios posibles para reducir al máximo tanto la necesidad de energía para la calefacción como el calor durante los meses de verano, aunque curiosamente este bloque, de hormigón y en el que predomina también la madera, no tiene placas fotovoltáicas. El bloque reduce el consumo de calefacción en un 75%, lo que supone más de la mitad del consumo total de un edificio.
Este bloque de viviendas situado en un área donde se está levantando el nuevo skyline barcelonés (con la Torre Agbar, edificio RBA, la sede de la UPF o el hotel M, entre otros "protagonistas"), es el primero también conectado a la red District Heating, que genera agua caliente a partir de la energía de la planta de residuos del Besós.
Los pisos –cuya superficie ronda los 80 metros cuadrados– tienen ya desde hace unas semanas a sus primeros moradores. Entre ellos está Roberto Corral, un joven que se está instalando en el edificio y que en estas semanas de verano ha podido comprobar la eficacia de la construcción para evitar el calor. "La casa se mantiene muy fresca, tiene una doble capa de lana mineral en las paredes, es un edificio que controla muy bien el calor", apunta.
Certificado de eficiencia energética
Pero las viviendas ya construidas también deberán esmerarse. Presionados por la Unión Europea, nuestro país ha desarrollado un real decreto de Certificación de Eficiencia Energética de Edificios Existentes, que estará vigente antes del 1 de enero de 2013, obligará a que todas las viviendas que se compren, vendan o alquilen en España cuenten con un certificado que avale su comportamiento energético, señala.
España, según el informe 'Los edificios europeos bajo el microscopio', elaborado por el Buildings Performance Institute Europe (BPIE), está a la cola en la adaptación de su normativa. Junto con Grecia, Rumanía, Luxemburgo, Hungría, Bélgica, Lituania Letonia y Eslovenia, ha sido apercibido por Bruselas para que acelere las reformas necesarias que aseguren que la directiva se cumpla.
Fuente:http://www.20minutos.es/

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