jueves, 31 de marzo de 2011

Arquitectos cinco estrellas para el Metro

El Metro de Bilbao tiene la firma de Norman Foster y el de Donostialdea no se le quedará atrás. Cinco estrellas de la arquitectura mundial participan en el concurso para diseñar las bocas de acceso del futuro suburbano. Richard Rogers y Thom Mayne son premios Pritzker -el Nobel de la arquitectura-, Juan Navarro Baldeweg es Medalla de Oro de la Arquitectura Española, el equipo noruego Snohetta recibió el Premio Mies Van der Rohe por su diseño de la Ópera de Oslo, y Marcio Kogan está considerado continuador de grandes arquitectos brasileños como Niemeyer.
El Departamento de Transportes del Gobierno Vasco y el Colegio Oficial de Arquitectos Vasco Navarro (COAVN) han llegado a un acuerdo sobre cómo desarrollar el concurso para elegir el diseño de las bocas de acceso al futuro Metro de Donostialdea. En la primera fase será un concurso de ideas abierto en el que se seleccionarán cinco propuestas que pasarán a la fase final donde competirán con las de otros cinco equipos de reconocido prestigio a nivel internacional a los que se ha invitado a participar. Las bases del concurso se publicaron el 28 de diciembre pasado en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas. Antes del próximo verano se conocerá el ganador del concurso que diseñará las bocas de acceso al Metro.
El convenio entre el ente público Euskal Trenbide Sarea (ETS), adscrito al Departamento de Transportes del Gobierno Vasco, y el COAVN se firmará a finales de este mes. El Gobierno Vasco destina 400.000 euros para el concurso -los diez equipos que pasen a la final recibirán 40.000 euros por su anteproyecto- y deja en manos del COAVN la tareas de organización del concurso.
El certamen tendrá dos fases con dos meses de duración cada una. En la primera -el 25 de febrero finaliza el plazo de presentación de las propuestas- será un concurso de ideas en la que podrán participar todos los arquitectos que lo deseen. El jurado seleccionará cinco propuestas para pasar a la segunda fase del concurso donde habrá que elaborar un anteproyecto de boca de Metro. Para la segunda fase se ha invitado a cinco estudios de arquitectura de prestigio internacional, con lo que la deliberación final se realizará entre 10 propuestas, que deberán detallarse en documentación escrita, visual, incluso en maquetas a escala 1/200.
El objetivo es elegir un diseño de una boca de acceso que identifique con su simple visión al futuro Metro de Donostialdea. «Queremos que las bocas del Metro formen parte del día a día de los donostiarras y sean un símbolo de modernización y transformación de la ciudad, como en su día ocurriera en Bilbao», explicó el viceconsejero de Transportes, Ernesto Gasco.
Los criterios de selección del jurado serán la calidad conceptual, morfológica y medioambiental del diseño propuesto, así como la calidad de sus diversos elementos funcionales y de los materiales. Y se valorará la relación entre calidad estética y funcional con el costo de las obras. Los equipos que se presenten al concurso deberán incluir, en las dos fases del certamen, una estimación económica del coste de una boca de acceso al futuro Metro. El ganador del concurso será contratado como «asesor del diseño arquitectónico del proyecto constructivo» por lo que percibirá unos honorarios máximos de 400.000 euros.
Los cinco equipos de arquitectos elegidos para pasar directamente a la segunda fase tienen gran prestigio internacional. El británico Richard Rogers ha realizado obras como el centro George Pompidou de París, el aeropuerto de Zurich, el Millennium Dome de Londres, la Terminal 4 de Barajas -junto al estudio Lamela-, el aeropuerto de Shanghai o la reforma urbanística de Valladolid tras el soterramiento de las vías del tren. El norteamericano Thom Mayne, premio Pritzker como Rogers, creó el grupo Morphosis que dio lugar a obras innovadoras en las que predominan formas macizas sobresalientes (Sun Tower, de Seúl), vidrio y metal, y paredes curvilíneas (Cooper Union, N. York).
El cántabro Juan Navarro Baldeweg es otro de los seleccionados. Su obra ha sido relacionada con sus contemporáneos Alvaro Siza Vieira y Rafael Moneo. Su trabajo es extensísimo. Llegó a la final del concurso del Kursaal. Los noruegos del estudio Snohetta, Craig Dykers y Kjetil Thorsen, lograron el prestigioso premio Mies van der Rohe por la Ópera de Oslo. Fueron quienes diseñaron el espectacular edificio de la Biblioteca de Alejandría (Egipto). Y finalmente se ha invitado al brasileño Marcio Kogan, del Studio MK 27, que es considerado un continuador de los grandes arquitectos modernos de su país Lucio Costa, Oscar Niemeyer, Lina Bo Bardi o Vilanova Artigas.


1 comentario:

Anónimo dijo...

Yo no creo que haga falta hacer un metro en Donostialdea. Además, me parece un derroche y un daño al medio ambiente con todos los recursos que va a requerir, todas la obras, ... No lo veo sostenible para nada.

Lo que yo haría es tomar en serio a la bicicleta en el transporte urbano. Ahora mismo hay muchos kilómetros de bidegorri pero siempre poniéndolos al margen, donde menos molesten: que hay acera ancha y calzada estrecha, pues en un rincón de la acera; que la acera es estrecha y la calzada ancha, pues en una esquina de la calzada. Cuando el bidegorri va por las aceras de adoquines es muy peligroso cuando llueve. Además se suele limitar a 5 km/h la velocidad, cosa que no sirve para que la bicicleta sirva para un medio de transporte eficaz (ni siquiera para un paseo).

No hay un criterio uniforme. Esto lo que hace es que los peatones y conductores de vehículos de motor no sepan bien por dónde van los ciclistas. Y que los peatones invadan los bidegorris.

Lo que se debería hacer es hacer que las bicicletas y los vehículos de motor compartieran la calzada en el área urbana, limitando la velocidad a 30 km/h con señales y resaltes y dando total prioridad a las bicicletas, como se hace en otros lugares de Europa.

Así los conductores se acostumbrarían a circular con las bicicletas y las respetarían. Y más gente usaría la bicicleta. Y las aceras quedarían solo para los peatones, para que anden más seguros sin bicicletas.

Y con muchísimo menos coste económico que haciendo el metro se tendría un modo de transporte mucho más sostenible que construyendo el metropolitano. Y la ciudad sería mucho más tranquila, segura y agradable.

Pero por desgracia creo que estamos dentro de una espiral acelerada y destructiva: http://vimeo.com/2115815

Si no salimos pronto será duro para todos ...